jueves, 8 de diciembre de 2011

••• December

Publicado por Proximaati en 4:16
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La misma historia de siempre, ya sé. Llega diciembre, llega el cambio de año y llega mi misma y estúpida promesa...: "este año, seré una Celeste distinta". ¿Y que creeís que pasa? Pues que sigo siendo la misma opaca Celeste de siempre. Y aquel brillo que espero que aparezca mágicamente con el cambio de año nunca llega, y aquellos esfuerzos que pongo en pasarme un pincel por encima y pintarme de color esmeralda, no funcionan. Porque no puedo cambiar lo que soy. Porque aspiro a ser algo completamente distinto a lo que yo soy sin darme cuenta de que si me acepto tal y como soy, que si me quiero tal y como soy... el brillo de mi interior fluirá por sí solo y me convertirá en la más brillante de las Celestes.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

••• Someone like you

Publicado por Proximaati en 5:27
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Y me sigo preguntando cuando encontraré a alguien como tú... no porque quiera a alguien como tú eras, sino porque quiero algo como lo que, juntos, éramos.

miércoles, 19 de octubre de 2011

••• The end, the beginning and then, nothing

Publicado por Proximaati en 4:39
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No sé bien como empezar a contar... nunca sé bien cómo empezar, siempre hago todo al revés, del final al comienzo y del comienzo a la nada, de lo complicado a lo sencillo y de lo  sencillo a la nada. Recuerdo que me confesaste aquello en un café medio vacío de una gran avenida. Yo jugaba con el azúcar, como siempre juego con lo más cercano que tengo a mis manos cuando estoy nerviosa y a cada palabra que pronunciabas yo rasgaba un poquito más el papel, y un poquito más, y un poquitito más... Me era imposible mirarte, eso sólo me traería más realidad, apestosa realidad que me alejaría de mis sueños. Para cuando el montoncito de diminutos papeles se transformó en una montañita tú me quitaste el azúcar y me pediste que te mirara. Lo hice, y como aun quedaban esperanzas en mí, como aun estaban degradándose las ilusiones técnicamente, aun estaban ahí... y te forcé una sonrisa, y te dije que todo estaba bien, y que todo seguiría como ahora. Que tus palabras no me lastimaron. ¿Y sabes qué? Sí que lo hicieron. Una vez que se esfumó de mí el último rastro de ilusión, sentí el dolor... tan rápido en llegar como lo que habrá tardado el camarero en tirar todos aquellos trocitos de papel que yo dejé ahí encima tras toda una tarde. Es así: llega la realidad y te aplasta. Y lloré, sí, lloré. No porque perdía lo que tenía (aunque de eso me di cuenta más tarde) sino por lo que no llegué a tener. Nos empezamos de golpe y nos dejamos olvidados todas pequeñas cosas que hacen que las cosas sean grandiosas. Y eso es lo que yo quería... las pequeñas cosas. Pero estaba tan ansiosa por encontrarlas y compartirlas con alguien que quise acortar camino. Y metiéndome por lo que yo creía que era un atajo terminé perdida sin llegar a mi destino. 
A veces hay que ir poco a poco. A veces, el ir más lento es la única manera de llegar a lo que queremos, y por lo tanto, es la manera más rápida.

domingo, 7 de agosto de 2011

••• I'm afraid

Publicado por Proximaati en 4:11
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A veces te alejas tanto de mi vida... que incluso pienso que no volverás a formar parte de ella. A veces, simplemente, desapareces. A veces tengo miedo de que no me recuerdes, a veces tengo miedo de no recordarte.
Tengo miedo de imaginar una vida sin ti a pesar de que la estoy viviendo.

miércoles, 20 de julio de 2011

••• Broken

Publicado por Proximaati en 20:49
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Que cómo estoy... nunca antes me había parado tanto para responder una simple pregunta. Pero es que no me lo esperaba en absoluto, son esas cosas que cuando las oyes no das crédito a tus oídos, que cuando las lees se te ponen los ojos como platos. Ahí estás, enfrente mío, después de tanto, preguntándome que cómo estoy, con una sonrisa que me hace preguntar si es fingida o si realmente te interesa. Sé que tú eres feliz... no porque tú me contaras sino porque es lo que he oído, que no te afectó mucho nuestra separación, que sonreías a los dos días y que has encontrado un nuevo amor. Un nuevo amor... tan pronto como me fui, vino la soledad dos días en tu vida y se volvió a marchar. Me pregunto si serás más feliz con ella. Me pregunto si la amas más a ella que lo que amabas a mí. Si estarás contento de que haya tenido que salir de tu vida para dar paso a "algo mejor"


Y ahí estás, preguntándome que cómo estoy, y hay tanto en mi mente, y hay aún más en mi corazón que abro la boca y pareciera que todo se atascara en mi garganta sin dejar pronunciar ni una palabra. Ni siquiera sé si contestarte. Podría echarte una mirada fría y dar la vuelta. Y olvidarte. Porque eso es lo que tú hiciste conmigo, ¿recuerdas? Simplemente un día dejaste de preguntarme cómo estaba, no te importaba. Me borraste de tu vida... me borraste. Pero a mí no me sale ser así... ¿recuerdas? yo te lo decía "yo no puedo olvidar y ya está, dejar a las personas atrás". Tú en cambio me decías "o todo o nada". Una de las tantas diferencias que teníamos.

Tengo miedo a responder porque no sé que es lo que quieres. No sé si quieres hacerme bien o si quieres hacerme mal. Siempre me pareció falso tu "ojalá que te vaya bien", no sé por qué, no me lo preguntes porque no lo sé. Son esas sensaciones que una tiene y que no sabe de donde proceden. Sé que me quisiste... eso lo sé. Lo que no sé es porqué después me pisoteaste. Y lo que no sé tampoco es por qué ahora me preguntas cómo estoy.
"Estoy bien"- Esa es la respuesta que le doy siempre a todo el mundo. Quizás debería decírtela a ti también... Pienso en ello, abro la boca, pero otra vez no sale nada. Porque no estoy bien, no, no lo estoy. Hace tiempo que lo llevo pensando... ¿y sabes cómo me siento? Rota. Igual que un jarrón hecho añicos... rota. El sentirse rota es una mezcla de sentimientos. Está la tristeza, el sentir que no tienes esa risa verdadera que inunda tu corazón. Está el dolor. Está la impotencia. Pero lo más importante de todo: esta la soledad. El no tener a nadie que junte pedacito por pedacito a aquel jarrón y te reconstruya. Pero hay una cosa más importante todavía: por un lado está que no haya nadie que te vuelva a armar, y por otro... que cuando aparezca alguien, y ponga sus manos sobre ti, tiembles y no puedas volver a ser ese jarrón firme que eras. Son tan solo pedazos... rotos. Rota.
Pero a ti no te diré que estoy rota, por orgullo supongo. Por simular el ser fuerte... aunque creo que tú me conoces demasiado bien como para saber que siempre fui débil. Además, nunca me importó llorar en tus brazos, ¿por qué ahora fingir algo que no soy? por qué no admitir que aún me duele un poco todo esto, y que de vez en cuando, te echo de menos. ¿Por qué? Que por qué... porque sé que nunca me dirás que tú también. Y si es que acaso lo haces, si es que acaso después de como me has evitado, después de las cosas que me has llegado a decir... me dijeras que tú también... me sonaría falso. Como tus "ojalá que te vaya bien". Falso, simplemente falso. Y ahora cada vez que alguien me dice "ojalá que te vaya bien" me molesta. No quiero que pase lo mismo con el "te echo de menos".
Todavía tengo que darte una respuesta a tú "¿cómo estás?".
Intento convencerme a mí misma de que tal vez, son solo inventos míos. Al fin y al cabo, es un simple "¿cómo estás?", no tiene porque haber nada malo detrás. Tan solo una persona que en una tarde de melancolía se acordó de mí... quizás haya encontrado una carta que le escribí tiempo atrás, quizás haya visto alguna foto nuestra juntos (si es que acaso conservó alguna...). Quizás no haya una mente retorcida preguntándome, quizás sea su corazón el que pregunta por mí.
Por eso sigo ahí. Por eso no me he dado media vuelta y sigo ahí. Porque sigues siendo tú. Quizás no seamos los mismos nosotros... pero yo sigo siendo yo. Y tú sigues siendo tú
"Estoy bien" es lo único que me sale decirte. Me trago todo el resto y te suelto esas dos palabras que ya por costumbre salen tras escuchar aquella pregunta. 
Sí, sí... ya lo sé. Suelto esas dos palabras y soy un jarrón roto. ¿Pero qué más da? Tú ya no eres quien puede reconstruirme.

Y desde  luego, tampoco te dejaré ser quien haga polvo mis pedazos.

martes, 5 de julio de 2011

••• You burn me with your eyes.

Publicado por Proximaati en 5:19
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¿Alguna vez te ha pasado que quieres describir algo realmente grandioso y lo único que consigues es balbucear y un par de sonrisas tontas? Así me siento yo hoy. Quiero escribir sobre la luz que produce tu presencia, como se van todos mis problemas, como todo parece más simple cuando tú lo iluminas. Quiero escribir lo que siento cuando sonríes, lo que veo cuando sonríes, pues ni el más bello de los paisajes es comparable a aquello. Quiero contar al mundo entero el poder de tu mirada, puede ser peligrosa y matar a cuantos quieras con ella. Pero no me bastan las palabras, no llegan ni a rozar el sentimiento que yo quiero plasmar con ellas, son sólo balbuceos estúpidos seguido de sonrisas que quienes lo leen no las pueden ver.
Eres increíblemente grandioso. No tengo nada más que añadir.

viernes, 17 de junio de 2011

••• Someone will find my heart

Publicado por Proximaati en 3:51
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Ya sé que ha pasado ya un tiempo, y aunque me alegre por ti, también me entristece un  poco verte con novia. No porque te siga queriendo... que sí, claro que te sigo queriendo, pero ya no de aquella manera. Lo único que me duele ahora es ver lo rápido que me has olvidado... lo cual me hace preguntarme si realmente me querías como decías. ¿Eres tú? ¿Eres tú el que olvida demasiado pronto o soy yo la que nunca aprendió a olvidar? Quizás es un poco de ambas. Quizás sea que además de llevar todo lo que no olvido, me queda el dolor de ver como a los demás les deja de importar todo aquello que en un entonces fue lo más importante. De que lo fuera todo a que sea nada.
Yo aun no estoy con nadie... por muchas razones. No he encontrado a nadie que me llame la atención todavía. Y si lo encontrara, creo que no me daría cuenta. Pues no sé donde quedó mi corazón, en que parte de este mundo lo dejé y a manos de quién. No estoy preparada para volver a amar, y no porque no quiera. Lo que más me preocupa es que siento que no puedo, por más que quiera.

Te mereces ser feliz. Y creo que yo también... sé que algún día, quizás en una noche fría, en algun lugar de este mundo, sea cuando sea, alguien encontrará de mí la parte que me falta. Se percatará de que quizás, enredado entre las ramas de un árbol, o atrapado entre las rocas de un río, se encuentra mi corazón. Y con un poco de suerte, me lo traerá de vuelta... y me ayudará a sanarlo.

Pero de momento, no me queda más que ver como todos siguen adelante. Y yo me quedo atrás aun preguntándome "¿por qué...?"

domingo, 22 de mayo de 2011

••• Heaven & Hell

Publicado por Proximaati en 4:22
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Cuando terminó aquello supe que nunca iba a volver a sentirlo, jamás. Fue fuerte, y fue único y sólo tú fuiste capaz de darmelo, y no hay nadie más en el mundo que ahora pueda volver a darme eso que una vez me diste tú. Ni tampoco creo que ahora, después de tanto tiempo, después de haber cambiado tanto, volvieras a aparecer... no, no sería lo mismo. Aquello murió y nada ni nadie puede hacerlo resucitar.
Y entonces pensaba que si aquello era imposible de revivir, entonces, quedaría sumergida en la tristeza toda la vida. Y no estoy hablando de la tristeza del modo "lloro todos los días", no, esa no, hablo de aquella tristeza que te acompaña tanto tiempo que una se termina acostumbrando a su presencia, y no duele tanto, pero sí que pesa, sí que pesan las sonrisas fingidas y sí que pesa el vacío en el pecho (irónico, ¿eh?). Pensaba que no habría hombre en este mundo por el cual yo podría tener algún interés: eran todos inmaduros, o simplemente estúpidos, o que sé yo. Quizás él también fuera así, pero yo, cegada de amor, ni lo vi. La cuestión es que no aparecía nadie que me hiciera ver un rayo de luz en ese túnel en el que estaba, un hilo de esperanza dentro de mi desesperanza.
Hasta que un día, apareció alguien. No sé como fue, pero ese alguien consiguió meterse en mi cabeza, consiguió que lo pensara cada día, cada hora. Sé convirtió en mi primer pensamiento del día y mi último pensamiento de la noche. Me invadió hasta en sueños. Porque, me atravería a decir, que consiguió derretir un poco mi congelado corazón y entrar en él. Él no es mio ni yo soy suya. Hay muchas cosas que juegan en nuestra contra... pero quiero pensar que la única razón que juega a nuestro favor es mucho más fuerte.
Él no me hizo sentir lo que yo ya había sentido antes. Él me hizo sentir algo distinto, algo que ahora me gusta más, algo mejor. Algo que no sabía que podría llegar a sentir. Y aunque aún no haya nada, y aunque quizás nunca lo haya (pero por favor, que lo haya, que lo haya) habrá valido la pena. Porque he de decirlo: es tan bonito este sentimiento, que me hace feliz. Y me da igual que por momentos me sienta como si estuviera viviendo en el infierno, porque sufro también, es verdad... pero los momentos en los que estoy en el cielo, no los cambio por nada en este mundo.
Y algún día, será todo paraíso y nada más.
Y algún día, seremos tú y yo y nada más.

viernes, 29 de abril de 2011

••• Goodbye...

Publicado por Proximaati en 5:23
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Escribo esto porque una parte de mí necesita decirte adiós... porque es así como lo siento,
como si esto fuera un adiós. Aún no consigo entender por qué, pero es una despedida sin despedida, es un fin inesperado. Pero al fin y al cabo, es un adiós más de los tantos en mi vida.
Tú ni siquiera me echarás de menos, ya lo sé. No comprendo como pudimos alejarnos tan de
golpe, como un día eras todo sonrisas y palabras bonitas, como me un día me hacías sentir que te importo, especial... y al día siguiente, eras un desconocido, alguien distinto que
parecía molesto con mi presencia. ¿Qué hice? No lo sé. ¿Hice algo? Estaba todo
perfectamente bien y en un abrir y cerrar de ojos todo cambió a estar jodidamente mal.
En realidad, supongo que ya sé lo que pasó. Que era mentira... que era mentira todo lo que
me decías, que no lo sentías realmente, que sólo era un juego para ti, una distracción para
escapar de la soledad que sentías en un momento exacto de tu vida. Quizás sea que
encontraste a otra persona, pero no entiendo por qué no me lo dirías. Al fin y al cabo, tú y
yo nunca fuimos nada. Pero para mí, lo eras todo. Sin darme cuenta te convertí en mi
bastón: en mi punto de apoyo. Me volqué en ti. Tú eras quien me mantenía en pie, aunque
tú ni lo sabías. Y una vez que te fuiste, caí, desaparecío el bastón y me estampé de cara
contra el suelo. Un suelo que parecía estar lleno de trozitos de cristal, esos trozitos que se
clavaron en mí, y son demasiados pequeños como para poder sacarlos, y a la vez,
demasiados dolorosos como para soportarlos. Ya estoy acostumbrada a caer, asi que he
aprendido a levantarme... he aprendido a fingir una sonrisa, a pesar de estar sangrando.
... tú fuiste quien consigió sacarme sonrisas verdaderas como hacía tiempo que nadie
conseguía. Y el hablar tan solo unos minutos contigo me daba la fuerza necesaria para
pasar todo el resto del día manteniendo esa sonrisa... esa sonrisa... esa sonrisa real, me temo
que tengo miedo de haberla olvidado. Es así como lo siento. Son todas sonrisas finjidas...
sonrisas que intento yo misma convencerme de que son verdaderas, de la misma manera
que a veces consigo engañarme y decir que no me importa tu ausencia (porque al fin y al
cabo, nunca tuve tu presencia) pero son solo mentiras. Y que nadie me diga que está mal
engañarme a mí misma, porque son mentiras que invento para seguir adelante.
Estoy tan cansada de las despedidas. Aunque esto no haya sido una despedida, es un
adiós. Nunca volveremos a ser lo que fuimos, si es que llegamos a ser algo.
Es tanta la impotencia que siento. Por no saber que sucedió, por no poder hacer algo que
cambie lo que sea que haya pasado.
Yo sí te extraño todos y cada uno de los días. Da igual que haya borrado fotos, y tirado o
cambiado cosas que me recordaban a ti: siempre hay algo que lleva tu nombre.
Me digo a mí misma que sabía que pasaría esto, era lo que estaba esperando desde el
primer momento en que te conocí. Porque eras demasiado perfecto, y ¡maldita sea! sigo
pensando que aún lo eres. Sigo pensando que eres la persona indicada para mí, que quiero
pasar mi vida a tu lado, y que algún día viajaré y estaré allí para siempre si tú me quieres.
Pero todo eso ya no importa, ahora cada cual vive su vida sin preguntarse que hará el otro,
¿verdad? El típico "si te he visto no me acuerdo..."
Por lo tanto... adiós. Te lo digo con lágrimas en los ojos y un nudo en el corazón. Adiós. E
intento pensar en otra cosa para decirte y así, alargar la despedida y que no llegue esa maldita palabra de 5 cifras que suenan como un disparo directo al corazón.
Adiós amor perfecto, siempre pensaré en ti como ese amor ideal que quise y no pude tener.
Pensaré en ti con amor, por lo que eres... y a la vez, con un poco de odio (mejor dicho,
DOLOR) por como te has ido de mi vida sin avisar, por como me has dejado desprotejida
ante esta tormenta que se vino ante mí de manera violenta, por como me has dejado sola sabiendo que lo único que tenía eras tú.
Adiós...

viernes, 15 de abril de 2011

••• Lips of an angel

Publicado por Proximaati en 20:18
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Y ojalá pudiera despertar todas las mañanas enredada entre tus brazos, sintiendo tu respiración en mi cuello, sintiendo que no cabe más amor en este pecho. Ojalá dejara de sentirme feliz tan solo en sueños y lo empezara a ser también en la realidad. Ojalá pudiera probar esos labios de ángel cada vez que estoy sedienta. Ojalá pudieras prestarme un abrazo siempre que lo necesite, y sentirme protejida bajo tus brazos. Ojalá pudiera ver tu sonrisa cara a cara y que la mia se active al ver la tuya. Ojalá pudiera compartir las cosas más pequeñas e insignificantes a tu lado, porque éstas pasarían a ser grandiosas... a tu lado. Ojalá pudieramos caminar uno al lado del otro tomados de la mano, charlando de lo más normal, es algo que ahora mismo me parece tan irreal... Ojalá pudiera dejar de decir "ojalá que..." y que esos "ojalá" se convirtieran en hechos, en sueños realizados
Es horrible saber que la persona perfecta para ti está tan lejos... pero a la vez, es hermoso saber que la has encontrado. No pensaba que existía alguien como tú.
Él me hace sonreír todos los días, aun no estando presente en mis días.
Y sé que algún día (lo sé, lo sé) venceremos toda esta enorme distancia que nos separa... sé que algún día tú serás mío y yo, seré tuya. Algún día podremos dejar de dibujar los sueños en papel, y trasladarlos al mundo real, darle vida a nuestras promesas, a nuestros proyectos que a día de hoy no podemos... pero algún día cariño, algún día...

viernes, 25 de febrero de 2011

••• I let it go...

Publicado por Proximaati en 4:25
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Es tan solo que cuando no se tienen muchas cosas agradables en la vida, una se aferra a esos pequeños detalles. Tomo cada día ese autobús esperando encontrarte, esperando subir y encontrarme con tus ojos, mirándome. Pero últimamente ya no estás...Al bajarme siempre me acuerdo y digo "esta fue la esquina en donde él me alcanzó y me paró... y aquella otra, fue donde nos despedimos con un beso despues de intercambiar nuestras primeras palabras". Es una tontería, lo sé. Pero es mi pequeña tontería, esa que espero que vuelva a pasar algún día. A veces pienso en hacer alguna locura por verte.. pero luego me doy cuenta que ya en sí es una locura pensar en hacer una locura por alguien que a penas conozco. Y lo dejo pasar. Lo dejo como espero que pase tu recuerdo, esas ganas de volver a encontrarte, esa sensación de que falta algo si no te veo.

miércoles, 16 de febrero de 2011

••• Bus

Publicado por Proximaati en 3:58
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Cuando se viaja todos los días en el mismo autobús, en el mismo horario durante casi todos los días... es invevitable conocerse el autobús entero. Me refiero a las personas que viajan en él, dónde se baja cada uno de ellos, quienes antes, quienes en la misma parada que una misma. Que días se los ve, cuales no. Dónde van. Y hasta se busca algo para nombrarlos: la embarazada, el carnicero, la chica de la cicatriz en el pecho, el chico raro de ojos verdes. Me pregunto cómo me llamarán ellos. Hay veces en las que me siento realmente tentada de hablar con alguno. De preguntarles cómo se llaman para dejar de usar mis etiquetas, y quejarnos juntos de que toca otro largo día de trabajo. Otras veces, esperando en la parada, cuando los veo, no sé si debo saludarnos o no. Porque son unos extraños, pero unos extraños a los que veo todos los días. Nunca les hablé a pesar de mis ganas... por lo típico de no quedar como una pesada que busca conversación cuando todos van con la mente pensando en llegar a casa. Donde seguramente, alguien los espere. Quizás sea eso. Quizás yo sienta que ya no tenga a nadie con quien hablar al llegar a casa y necesite desesperadamente algo de tacto humano. Quizás no, quizás a todos nos pase igual.
Me paso todos los días diciendome a mí misma que algún día les hablaré. Pero en el fondo sé que no es verdad, sé que seguirán pasando los días, seguiré usando mis etiquetas para cada uno de ellos, y seguiré imaginando sus vidas. Sé que antes de que empiece a hablarles dejaré de tomar ese autobús algún día, dejaré de ver esos mismos rostros día tras día. Y los olvidaré con tremenda facilidad. Porque no fueron nada en mi vida, porque no fui nada en sus vidas.

jueves, 10 de febrero de 2011

••• I need something, I need someone

Publicado por Proximaati en 18:50
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Intento obligarme a escribir pero lo cierto es que no hay nada nuevo sobre lo que escribir. Sólo se me ocurren frases que expresen mi desesperación porque el tiempo transcurra más deprisa, o porque mi corazón se despierte y vuelva a sentir. Dejando de un lado a todo aquello, hay un enorme vacío.
Necesito algo, necesito a alguien... que me haga revivir.

jueves, 8 de diciembre de 2011

••• December

La misma historia de siempre, ya sé. Llega diciembre, llega el cambio de año y llega mi misma y estúpida promesa...: "este año, seré una Celeste distinta". ¿Y que creeís que pasa? Pues que sigo siendo la misma opaca Celeste de siempre. Y aquel brillo que espero que aparezca mágicamente con el cambio de año nunca llega, y aquellos esfuerzos que pongo en pasarme un pincel por encima y pintarme de color esmeralda, no funcionan. Porque no puedo cambiar lo que soy. Porque aspiro a ser algo completamente distinto a lo que yo soy sin darme cuenta de que si me acepto tal y como soy, que si me quiero tal y como soy... el brillo de mi interior fluirá por sí solo y me convertirá en la más brillante de las Celestes.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

••• Someone like you

Y me sigo preguntando cuando encontraré a alguien como tú... no porque quiera a alguien como tú eras, sino porque quiero algo como lo que, juntos, éramos.

miércoles, 19 de octubre de 2011

••• The end, the beginning and then, nothing

No sé bien como empezar a contar... nunca sé bien cómo empezar, siempre hago todo al revés, del final al comienzo y del comienzo a la nada, de lo complicado a lo sencillo y de lo  sencillo a la nada. Recuerdo que me confesaste aquello en un café medio vacío de una gran avenida. Yo jugaba con el azúcar, como siempre juego con lo más cercano que tengo a mis manos cuando estoy nerviosa y a cada palabra que pronunciabas yo rasgaba un poquito más el papel, y un poquito más, y un poquitito más... Me era imposible mirarte, eso sólo me traería más realidad, apestosa realidad que me alejaría de mis sueños. Para cuando el montoncito de diminutos papeles se transformó en una montañita tú me quitaste el azúcar y me pediste que te mirara. Lo hice, y como aun quedaban esperanzas en mí, como aun estaban degradándose las ilusiones técnicamente, aun estaban ahí... y te forcé una sonrisa, y te dije que todo estaba bien, y que todo seguiría como ahora. Que tus palabras no me lastimaron. ¿Y sabes qué? Sí que lo hicieron. Una vez que se esfumó de mí el último rastro de ilusión, sentí el dolor... tan rápido en llegar como lo que habrá tardado el camarero en tirar todos aquellos trocitos de papel que yo dejé ahí encima tras toda una tarde. Es así: llega la realidad y te aplasta. Y lloré, sí, lloré. No porque perdía lo que tenía (aunque de eso me di cuenta más tarde) sino por lo que no llegué a tener. Nos empezamos de golpe y nos dejamos olvidados todas pequeñas cosas que hacen que las cosas sean grandiosas. Y eso es lo que yo quería... las pequeñas cosas. Pero estaba tan ansiosa por encontrarlas y compartirlas con alguien que quise acortar camino. Y metiéndome por lo que yo creía que era un atajo terminé perdida sin llegar a mi destino. 
A veces hay que ir poco a poco. A veces, el ir más lento es la única manera de llegar a lo que queremos, y por lo tanto, es la manera más rápida.

domingo, 7 de agosto de 2011

••• I'm afraid

A veces te alejas tanto de mi vida... que incluso pienso que no volverás a formar parte de ella. A veces, simplemente, desapareces. A veces tengo miedo de que no me recuerdes, a veces tengo miedo de no recordarte.
Tengo miedo de imaginar una vida sin ti a pesar de que la estoy viviendo.

miércoles, 20 de julio de 2011

••• Broken

Que cómo estoy... nunca antes me había parado tanto para responder una simple pregunta. Pero es que no me lo esperaba en absoluto, son esas cosas que cuando las oyes no das crédito a tus oídos, que cuando las lees se te ponen los ojos como platos. Ahí estás, enfrente mío, después de tanto, preguntándome que cómo estoy, con una sonrisa que me hace preguntar si es fingida o si realmente te interesa. Sé que tú eres feliz... no porque tú me contaras sino porque es lo que he oído, que no te afectó mucho nuestra separación, que sonreías a los dos días y que has encontrado un nuevo amor. Un nuevo amor... tan pronto como me fui, vino la soledad dos días en tu vida y se volvió a marchar. Me pregunto si serás más feliz con ella. Me pregunto si la amas más a ella que lo que amabas a mí. Si estarás contento de que haya tenido que salir de tu vida para dar paso a "algo mejor"


Y ahí estás, preguntándome que cómo estoy, y hay tanto en mi mente, y hay aún más en mi corazón que abro la boca y pareciera que todo se atascara en mi garganta sin dejar pronunciar ni una palabra. Ni siquiera sé si contestarte. Podría echarte una mirada fría y dar la vuelta. Y olvidarte. Porque eso es lo que tú hiciste conmigo, ¿recuerdas? Simplemente un día dejaste de preguntarme cómo estaba, no te importaba. Me borraste de tu vida... me borraste. Pero a mí no me sale ser así... ¿recuerdas? yo te lo decía "yo no puedo olvidar y ya está, dejar a las personas atrás". Tú en cambio me decías "o todo o nada". Una de las tantas diferencias que teníamos.

Tengo miedo a responder porque no sé que es lo que quieres. No sé si quieres hacerme bien o si quieres hacerme mal. Siempre me pareció falso tu "ojalá que te vaya bien", no sé por qué, no me lo preguntes porque no lo sé. Son esas sensaciones que una tiene y que no sabe de donde proceden. Sé que me quisiste... eso lo sé. Lo que no sé es porqué después me pisoteaste. Y lo que no sé tampoco es por qué ahora me preguntas cómo estoy.
"Estoy bien"- Esa es la respuesta que le doy siempre a todo el mundo. Quizás debería decírtela a ti también... Pienso en ello, abro la boca, pero otra vez no sale nada. Porque no estoy bien, no, no lo estoy. Hace tiempo que lo llevo pensando... ¿y sabes cómo me siento? Rota. Igual que un jarrón hecho añicos... rota. El sentirse rota es una mezcla de sentimientos. Está la tristeza, el sentir que no tienes esa risa verdadera que inunda tu corazón. Está el dolor. Está la impotencia. Pero lo más importante de todo: esta la soledad. El no tener a nadie que junte pedacito por pedacito a aquel jarrón y te reconstruya. Pero hay una cosa más importante todavía: por un lado está que no haya nadie que te vuelva a armar, y por otro... que cuando aparezca alguien, y ponga sus manos sobre ti, tiembles y no puedas volver a ser ese jarrón firme que eras. Son tan solo pedazos... rotos. Rota.
Pero a ti no te diré que estoy rota, por orgullo supongo. Por simular el ser fuerte... aunque creo que tú me conoces demasiado bien como para saber que siempre fui débil. Además, nunca me importó llorar en tus brazos, ¿por qué ahora fingir algo que no soy? por qué no admitir que aún me duele un poco todo esto, y que de vez en cuando, te echo de menos. ¿Por qué? Que por qué... porque sé que nunca me dirás que tú también. Y si es que acaso lo haces, si es que acaso después de como me has evitado, después de las cosas que me has llegado a decir... me dijeras que tú también... me sonaría falso. Como tus "ojalá que te vaya bien". Falso, simplemente falso. Y ahora cada vez que alguien me dice "ojalá que te vaya bien" me molesta. No quiero que pase lo mismo con el "te echo de menos".
Todavía tengo que darte una respuesta a tú "¿cómo estás?".
Intento convencerme a mí misma de que tal vez, son solo inventos míos. Al fin y al cabo, es un simple "¿cómo estás?", no tiene porque haber nada malo detrás. Tan solo una persona que en una tarde de melancolía se acordó de mí... quizás haya encontrado una carta que le escribí tiempo atrás, quizás haya visto alguna foto nuestra juntos (si es que acaso conservó alguna...). Quizás no haya una mente retorcida preguntándome, quizás sea su corazón el que pregunta por mí.
Por eso sigo ahí. Por eso no me he dado media vuelta y sigo ahí. Porque sigues siendo tú. Quizás no seamos los mismos nosotros... pero yo sigo siendo yo. Y tú sigues siendo tú
"Estoy bien" es lo único que me sale decirte. Me trago todo el resto y te suelto esas dos palabras que ya por costumbre salen tras escuchar aquella pregunta. 
Sí, sí... ya lo sé. Suelto esas dos palabras y soy un jarrón roto. ¿Pero qué más da? Tú ya no eres quien puede reconstruirme.

Y desde  luego, tampoco te dejaré ser quien haga polvo mis pedazos.

martes, 5 de julio de 2011

••• You burn me with your eyes.

¿Alguna vez te ha pasado que quieres describir algo realmente grandioso y lo único que consigues es balbucear y un par de sonrisas tontas? Así me siento yo hoy. Quiero escribir sobre la luz que produce tu presencia, como se van todos mis problemas, como todo parece más simple cuando tú lo iluminas. Quiero escribir lo que siento cuando sonríes, lo que veo cuando sonríes, pues ni el más bello de los paisajes es comparable a aquello. Quiero contar al mundo entero el poder de tu mirada, puede ser peligrosa y matar a cuantos quieras con ella. Pero no me bastan las palabras, no llegan ni a rozar el sentimiento que yo quiero plasmar con ellas, son sólo balbuceos estúpidos seguido de sonrisas que quienes lo leen no las pueden ver.
Eres increíblemente grandioso. No tengo nada más que añadir.

viernes, 17 de junio de 2011

••• Someone will find my heart

Ya sé que ha pasado ya un tiempo, y aunque me alegre por ti, también me entristece un  poco verte con novia. No porque te siga queriendo... que sí, claro que te sigo queriendo, pero ya no de aquella manera. Lo único que me duele ahora es ver lo rápido que me has olvidado... lo cual me hace preguntarme si realmente me querías como decías. ¿Eres tú? ¿Eres tú el que olvida demasiado pronto o soy yo la que nunca aprendió a olvidar? Quizás es un poco de ambas. Quizás sea que además de llevar todo lo que no olvido, me queda el dolor de ver como a los demás les deja de importar todo aquello que en un entonces fue lo más importante. De que lo fuera todo a que sea nada.
Yo aun no estoy con nadie... por muchas razones. No he encontrado a nadie que me llame la atención todavía. Y si lo encontrara, creo que no me daría cuenta. Pues no sé donde quedó mi corazón, en que parte de este mundo lo dejé y a manos de quién. No estoy preparada para volver a amar, y no porque no quiera. Lo que más me preocupa es que siento que no puedo, por más que quiera.

Te mereces ser feliz. Y creo que yo también... sé que algún día, quizás en una noche fría, en algun lugar de este mundo, sea cuando sea, alguien encontrará de mí la parte que me falta. Se percatará de que quizás, enredado entre las ramas de un árbol, o atrapado entre las rocas de un río, se encuentra mi corazón. Y con un poco de suerte, me lo traerá de vuelta... y me ayudará a sanarlo.

Pero de momento, no me queda más que ver como todos siguen adelante. Y yo me quedo atrás aun preguntándome "¿por qué...?"

domingo, 22 de mayo de 2011

••• Heaven & Hell

Cuando terminó aquello supe que nunca iba a volver a sentirlo, jamás. Fue fuerte, y fue único y sólo tú fuiste capaz de darmelo, y no hay nadie más en el mundo que ahora pueda volver a darme eso que una vez me diste tú. Ni tampoco creo que ahora, después de tanto tiempo, después de haber cambiado tanto, volvieras a aparecer... no, no sería lo mismo. Aquello murió y nada ni nadie puede hacerlo resucitar.
Y entonces pensaba que si aquello era imposible de revivir, entonces, quedaría sumergida en la tristeza toda la vida. Y no estoy hablando de la tristeza del modo "lloro todos los días", no, esa no, hablo de aquella tristeza que te acompaña tanto tiempo que una se termina acostumbrando a su presencia, y no duele tanto, pero sí que pesa, sí que pesan las sonrisas fingidas y sí que pesa el vacío en el pecho (irónico, ¿eh?). Pensaba que no habría hombre en este mundo por el cual yo podría tener algún interés: eran todos inmaduros, o simplemente estúpidos, o que sé yo. Quizás él también fuera así, pero yo, cegada de amor, ni lo vi. La cuestión es que no aparecía nadie que me hiciera ver un rayo de luz en ese túnel en el que estaba, un hilo de esperanza dentro de mi desesperanza.
Hasta que un día, apareció alguien. No sé como fue, pero ese alguien consiguió meterse en mi cabeza, consiguió que lo pensara cada día, cada hora. Sé convirtió en mi primer pensamiento del día y mi último pensamiento de la noche. Me invadió hasta en sueños. Porque, me atravería a decir, que consiguió derretir un poco mi congelado corazón y entrar en él. Él no es mio ni yo soy suya. Hay muchas cosas que juegan en nuestra contra... pero quiero pensar que la única razón que juega a nuestro favor es mucho más fuerte.
Él no me hizo sentir lo que yo ya había sentido antes. Él me hizo sentir algo distinto, algo que ahora me gusta más, algo mejor. Algo que no sabía que podría llegar a sentir. Y aunque aún no haya nada, y aunque quizás nunca lo haya (pero por favor, que lo haya, que lo haya) habrá valido la pena. Porque he de decirlo: es tan bonito este sentimiento, que me hace feliz. Y me da igual que por momentos me sienta como si estuviera viviendo en el infierno, porque sufro también, es verdad... pero los momentos en los que estoy en el cielo, no los cambio por nada en este mundo.
Y algún día, será todo paraíso y nada más.
Y algún día, seremos tú y yo y nada más.

viernes, 29 de abril de 2011

••• Goodbye...

Escribo esto porque una parte de mí necesita decirte adiós... porque es así como lo siento,
como si esto fuera un adiós. Aún no consigo entender por qué, pero es una despedida sin despedida, es un fin inesperado. Pero al fin y al cabo, es un adiós más de los tantos en mi vida.
Tú ni siquiera me echarás de menos, ya lo sé. No comprendo como pudimos alejarnos tan de
golpe, como un día eras todo sonrisas y palabras bonitas, como me un día me hacías sentir que te importo, especial... y al día siguiente, eras un desconocido, alguien distinto que
parecía molesto con mi presencia. ¿Qué hice? No lo sé. ¿Hice algo? Estaba todo
perfectamente bien y en un abrir y cerrar de ojos todo cambió a estar jodidamente mal.
En realidad, supongo que ya sé lo que pasó. Que era mentira... que era mentira todo lo que
me decías, que no lo sentías realmente, que sólo era un juego para ti, una distracción para
escapar de la soledad que sentías en un momento exacto de tu vida. Quizás sea que
encontraste a otra persona, pero no entiendo por qué no me lo dirías. Al fin y al cabo, tú y
yo nunca fuimos nada. Pero para mí, lo eras todo. Sin darme cuenta te convertí en mi
bastón: en mi punto de apoyo. Me volqué en ti. Tú eras quien me mantenía en pie, aunque
tú ni lo sabías. Y una vez que te fuiste, caí, desaparecío el bastón y me estampé de cara
contra el suelo. Un suelo que parecía estar lleno de trozitos de cristal, esos trozitos que se
clavaron en mí, y son demasiados pequeños como para poder sacarlos, y a la vez,
demasiados dolorosos como para soportarlos. Ya estoy acostumbrada a caer, asi que he
aprendido a levantarme... he aprendido a fingir una sonrisa, a pesar de estar sangrando.
... tú fuiste quien consigió sacarme sonrisas verdaderas como hacía tiempo que nadie
conseguía. Y el hablar tan solo unos minutos contigo me daba la fuerza necesaria para
pasar todo el resto del día manteniendo esa sonrisa... esa sonrisa... esa sonrisa real, me temo
que tengo miedo de haberla olvidado. Es así como lo siento. Son todas sonrisas finjidas...
sonrisas que intento yo misma convencerme de que son verdaderas, de la misma manera
que a veces consigo engañarme y decir que no me importa tu ausencia (porque al fin y al
cabo, nunca tuve tu presencia) pero son solo mentiras. Y que nadie me diga que está mal
engañarme a mí misma, porque son mentiras que invento para seguir adelante.
Estoy tan cansada de las despedidas. Aunque esto no haya sido una despedida, es un
adiós. Nunca volveremos a ser lo que fuimos, si es que llegamos a ser algo.
Es tanta la impotencia que siento. Por no saber que sucedió, por no poder hacer algo que
cambie lo que sea que haya pasado.
Yo sí te extraño todos y cada uno de los días. Da igual que haya borrado fotos, y tirado o
cambiado cosas que me recordaban a ti: siempre hay algo que lleva tu nombre.
Me digo a mí misma que sabía que pasaría esto, era lo que estaba esperando desde el
primer momento en que te conocí. Porque eras demasiado perfecto, y ¡maldita sea! sigo
pensando que aún lo eres. Sigo pensando que eres la persona indicada para mí, que quiero
pasar mi vida a tu lado, y que algún día viajaré y estaré allí para siempre si tú me quieres.
Pero todo eso ya no importa, ahora cada cual vive su vida sin preguntarse que hará el otro,
¿verdad? El típico "si te he visto no me acuerdo..."
Por lo tanto... adiós. Te lo digo con lágrimas en los ojos y un nudo en el corazón. Adiós. E
intento pensar en otra cosa para decirte y así, alargar la despedida y que no llegue esa maldita palabra de 5 cifras que suenan como un disparo directo al corazón.
Adiós amor perfecto, siempre pensaré en ti como ese amor ideal que quise y no pude tener.
Pensaré en ti con amor, por lo que eres... y a la vez, con un poco de odio (mejor dicho,
DOLOR) por como te has ido de mi vida sin avisar, por como me has dejado desprotejida
ante esta tormenta que se vino ante mí de manera violenta, por como me has dejado sola sabiendo que lo único que tenía eras tú.
Adiós...

viernes, 15 de abril de 2011

••• Lips of an angel

Y ojalá pudiera despertar todas las mañanas enredada entre tus brazos, sintiendo tu respiración en mi cuello, sintiendo que no cabe más amor en este pecho. Ojalá dejara de sentirme feliz tan solo en sueños y lo empezara a ser también en la realidad. Ojalá pudiera probar esos labios de ángel cada vez que estoy sedienta. Ojalá pudieras prestarme un abrazo siempre que lo necesite, y sentirme protejida bajo tus brazos. Ojalá pudiera ver tu sonrisa cara a cara y que la mia se active al ver la tuya. Ojalá pudiera compartir las cosas más pequeñas e insignificantes a tu lado, porque éstas pasarían a ser grandiosas... a tu lado. Ojalá pudieramos caminar uno al lado del otro tomados de la mano, charlando de lo más normal, es algo que ahora mismo me parece tan irreal... Ojalá pudiera dejar de decir "ojalá que..." y que esos "ojalá" se convirtieran en hechos, en sueños realizados
Es horrible saber que la persona perfecta para ti está tan lejos... pero a la vez, es hermoso saber que la has encontrado. No pensaba que existía alguien como tú.
Él me hace sonreír todos los días, aun no estando presente en mis días.
Y sé que algún día (lo sé, lo sé) venceremos toda esta enorme distancia que nos separa... sé que algún día tú serás mío y yo, seré tuya. Algún día podremos dejar de dibujar los sueños en papel, y trasladarlos al mundo real, darle vida a nuestras promesas, a nuestros proyectos que a día de hoy no podemos... pero algún día cariño, algún día...

viernes, 25 de febrero de 2011

••• I let it go...

Es tan solo que cuando no se tienen muchas cosas agradables en la vida, una se aferra a esos pequeños detalles. Tomo cada día ese autobús esperando encontrarte, esperando subir y encontrarme con tus ojos, mirándome. Pero últimamente ya no estás...Al bajarme siempre me acuerdo y digo "esta fue la esquina en donde él me alcanzó y me paró... y aquella otra, fue donde nos despedimos con un beso despues de intercambiar nuestras primeras palabras". Es una tontería, lo sé. Pero es mi pequeña tontería, esa que espero que vuelva a pasar algún día. A veces pienso en hacer alguna locura por verte.. pero luego me doy cuenta que ya en sí es una locura pensar en hacer una locura por alguien que a penas conozco. Y lo dejo pasar. Lo dejo como espero que pase tu recuerdo, esas ganas de volver a encontrarte, esa sensación de que falta algo si no te veo.

miércoles, 16 de febrero de 2011

••• Bus

Cuando se viaja todos los días en el mismo autobús, en el mismo horario durante casi todos los días... es invevitable conocerse el autobús entero. Me refiero a las personas que viajan en él, dónde se baja cada uno de ellos, quienes antes, quienes en la misma parada que una misma. Que días se los ve, cuales no. Dónde van. Y hasta se busca algo para nombrarlos: la embarazada, el carnicero, la chica de la cicatriz en el pecho, el chico raro de ojos verdes. Me pregunto cómo me llamarán ellos. Hay veces en las que me siento realmente tentada de hablar con alguno. De preguntarles cómo se llaman para dejar de usar mis etiquetas, y quejarnos juntos de que toca otro largo día de trabajo. Otras veces, esperando en la parada, cuando los veo, no sé si debo saludarnos o no. Porque son unos extraños, pero unos extraños a los que veo todos los días. Nunca les hablé a pesar de mis ganas... por lo típico de no quedar como una pesada que busca conversación cuando todos van con la mente pensando en llegar a casa. Donde seguramente, alguien los espere. Quizás sea eso. Quizás yo sienta que ya no tenga a nadie con quien hablar al llegar a casa y necesite desesperadamente algo de tacto humano. Quizás no, quizás a todos nos pase igual.
Me paso todos los días diciendome a mí misma que algún día les hablaré. Pero en el fondo sé que no es verdad, sé que seguirán pasando los días, seguiré usando mis etiquetas para cada uno de ellos, y seguiré imaginando sus vidas. Sé que antes de que empiece a hablarles dejaré de tomar ese autobús algún día, dejaré de ver esos mismos rostros día tras día. Y los olvidaré con tremenda facilidad. Porque no fueron nada en mi vida, porque no fui nada en sus vidas.

jueves, 10 de febrero de 2011

••• I need something, I need someone

Intento obligarme a escribir pero lo cierto es que no hay nada nuevo sobre lo que escribir. Sólo se me ocurren frases que expresen mi desesperación porque el tiempo transcurra más deprisa, o porque mi corazón se despierte y vuelva a sentir. Dejando de un lado a todo aquello, hay un enorme vacío.
Necesito algo, necesito a alguien... que me haga revivir.
 

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