miércoles, 20 de julio de 2011

••• Broken

Publicado por Proximaati en 20:49
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Que cómo estoy... nunca antes me había parado tanto para responder una simple pregunta. Pero es que no me lo esperaba en absoluto, son esas cosas que cuando las oyes no das crédito a tus oídos, que cuando las lees se te ponen los ojos como platos. Ahí estás, enfrente mío, después de tanto, preguntándome que cómo estoy, con una sonrisa que me hace preguntar si es fingida o si realmente te interesa. Sé que tú eres feliz... no porque tú me contaras sino porque es lo que he oído, que no te afectó mucho nuestra separación, que sonreías a los dos días y que has encontrado un nuevo amor. Un nuevo amor... tan pronto como me fui, vino la soledad dos días en tu vida y se volvió a marchar. Me pregunto si serás más feliz con ella. Me pregunto si la amas más a ella que lo que amabas a mí. Si estarás contento de que haya tenido que salir de tu vida para dar paso a "algo mejor"


Y ahí estás, preguntándome que cómo estoy, y hay tanto en mi mente, y hay aún más en mi corazón que abro la boca y pareciera que todo se atascara en mi garganta sin dejar pronunciar ni una palabra. Ni siquiera sé si contestarte. Podría echarte una mirada fría y dar la vuelta. Y olvidarte. Porque eso es lo que tú hiciste conmigo, ¿recuerdas? Simplemente un día dejaste de preguntarme cómo estaba, no te importaba. Me borraste de tu vida... me borraste. Pero a mí no me sale ser así... ¿recuerdas? yo te lo decía "yo no puedo olvidar y ya está, dejar a las personas atrás". Tú en cambio me decías "o todo o nada". Una de las tantas diferencias que teníamos.

Tengo miedo a responder porque no sé que es lo que quieres. No sé si quieres hacerme bien o si quieres hacerme mal. Siempre me pareció falso tu "ojalá que te vaya bien", no sé por qué, no me lo preguntes porque no lo sé. Son esas sensaciones que una tiene y que no sabe de donde proceden. Sé que me quisiste... eso lo sé. Lo que no sé es porqué después me pisoteaste. Y lo que no sé tampoco es por qué ahora me preguntas cómo estoy.
"Estoy bien"- Esa es la respuesta que le doy siempre a todo el mundo. Quizás debería decírtela a ti también... Pienso en ello, abro la boca, pero otra vez no sale nada. Porque no estoy bien, no, no lo estoy. Hace tiempo que lo llevo pensando... ¿y sabes cómo me siento? Rota. Igual que un jarrón hecho añicos... rota. El sentirse rota es una mezcla de sentimientos. Está la tristeza, el sentir que no tienes esa risa verdadera que inunda tu corazón. Está el dolor. Está la impotencia. Pero lo más importante de todo: esta la soledad. El no tener a nadie que junte pedacito por pedacito a aquel jarrón y te reconstruya. Pero hay una cosa más importante todavía: por un lado está que no haya nadie que te vuelva a armar, y por otro... que cuando aparezca alguien, y ponga sus manos sobre ti, tiembles y no puedas volver a ser ese jarrón firme que eras. Son tan solo pedazos... rotos. Rota.
Pero a ti no te diré que estoy rota, por orgullo supongo. Por simular el ser fuerte... aunque creo que tú me conoces demasiado bien como para saber que siempre fui débil. Además, nunca me importó llorar en tus brazos, ¿por qué ahora fingir algo que no soy? por qué no admitir que aún me duele un poco todo esto, y que de vez en cuando, te echo de menos. ¿Por qué? Que por qué... porque sé que nunca me dirás que tú también. Y si es que acaso lo haces, si es que acaso después de como me has evitado, después de las cosas que me has llegado a decir... me dijeras que tú también... me sonaría falso. Como tus "ojalá que te vaya bien". Falso, simplemente falso. Y ahora cada vez que alguien me dice "ojalá que te vaya bien" me molesta. No quiero que pase lo mismo con el "te echo de menos".
Todavía tengo que darte una respuesta a tú "¿cómo estás?".
Intento convencerme a mí misma de que tal vez, son solo inventos míos. Al fin y al cabo, es un simple "¿cómo estás?", no tiene porque haber nada malo detrás. Tan solo una persona que en una tarde de melancolía se acordó de mí... quizás haya encontrado una carta que le escribí tiempo atrás, quizás haya visto alguna foto nuestra juntos (si es que acaso conservó alguna...). Quizás no haya una mente retorcida preguntándome, quizás sea su corazón el que pregunta por mí.
Por eso sigo ahí. Por eso no me he dado media vuelta y sigo ahí. Porque sigues siendo tú. Quizás no seamos los mismos nosotros... pero yo sigo siendo yo. Y tú sigues siendo tú
"Estoy bien" es lo único que me sale decirte. Me trago todo el resto y te suelto esas dos palabras que ya por costumbre salen tras escuchar aquella pregunta. 
Sí, sí... ya lo sé. Suelto esas dos palabras y soy un jarrón roto. ¿Pero qué más da? Tú ya no eres quien puede reconstruirme.

Y desde  luego, tampoco te dejaré ser quien haga polvo mis pedazos.

1 comentarios:

realidad on 20 de marzo de 2012, 2:35 dijo...

me ha encantado tu entrada... en este mismo momento me identifico un monton con tus palabras.. estoy pasando por lo mismo que tu... o quizá sea parecido... yo tambien tengo un blog donde pongo mis inquietudes...
bueno un beso y que sepas que todo pasa... pero no todo vuelve a ser lo mismo..

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miércoles, 20 de julio de 2011

••• Broken

Que cómo estoy... nunca antes me había parado tanto para responder una simple pregunta. Pero es que no me lo esperaba en absoluto, son esas cosas que cuando las oyes no das crédito a tus oídos, que cuando las lees se te ponen los ojos como platos. Ahí estás, enfrente mío, después de tanto, preguntándome que cómo estoy, con una sonrisa que me hace preguntar si es fingida o si realmente te interesa. Sé que tú eres feliz... no porque tú me contaras sino porque es lo que he oído, que no te afectó mucho nuestra separación, que sonreías a los dos días y que has encontrado un nuevo amor. Un nuevo amor... tan pronto como me fui, vino la soledad dos días en tu vida y se volvió a marchar. Me pregunto si serás más feliz con ella. Me pregunto si la amas más a ella que lo que amabas a mí. Si estarás contento de que haya tenido que salir de tu vida para dar paso a "algo mejor"


Y ahí estás, preguntándome que cómo estoy, y hay tanto en mi mente, y hay aún más en mi corazón que abro la boca y pareciera que todo se atascara en mi garganta sin dejar pronunciar ni una palabra. Ni siquiera sé si contestarte. Podría echarte una mirada fría y dar la vuelta. Y olvidarte. Porque eso es lo que tú hiciste conmigo, ¿recuerdas? Simplemente un día dejaste de preguntarme cómo estaba, no te importaba. Me borraste de tu vida... me borraste. Pero a mí no me sale ser así... ¿recuerdas? yo te lo decía "yo no puedo olvidar y ya está, dejar a las personas atrás". Tú en cambio me decías "o todo o nada". Una de las tantas diferencias que teníamos.

Tengo miedo a responder porque no sé que es lo que quieres. No sé si quieres hacerme bien o si quieres hacerme mal. Siempre me pareció falso tu "ojalá que te vaya bien", no sé por qué, no me lo preguntes porque no lo sé. Son esas sensaciones que una tiene y que no sabe de donde proceden. Sé que me quisiste... eso lo sé. Lo que no sé es porqué después me pisoteaste. Y lo que no sé tampoco es por qué ahora me preguntas cómo estoy.
"Estoy bien"- Esa es la respuesta que le doy siempre a todo el mundo. Quizás debería decírtela a ti también... Pienso en ello, abro la boca, pero otra vez no sale nada. Porque no estoy bien, no, no lo estoy. Hace tiempo que lo llevo pensando... ¿y sabes cómo me siento? Rota. Igual que un jarrón hecho añicos... rota. El sentirse rota es una mezcla de sentimientos. Está la tristeza, el sentir que no tienes esa risa verdadera que inunda tu corazón. Está el dolor. Está la impotencia. Pero lo más importante de todo: esta la soledad. El no tener a nadie que junte pedacito por pedacito a aquel jarrón y te reconstruya. Pero hay una cosa más importante todavía: por un lado está que no haya nadie que te vuelva a armar, y por otro... que cuando aparezca alguien, y ponga sus manos sobre ti, tiembles y no puedas volver a ser ese jarrón firme que eras. Son tan solo pedazos... rotos. Rota.
Pero a ti no te diré que estoy rota, por orgullo supongo. Por simular el ser fuerte... aunque creo que tú me conoces demasiado bien como para saber que siempre fui débil. Además, nunca me importó llorar en tus brazos, ¿por qué ahora fingir algo que no soy? por qué no admitir que aún me duele un poco todo esto, y que de vez en cuando, te echo de menos. ¿Por qué? Que por qué... porque sé que nunca me dirás que tú también. Y si es que acaso lo haces, si es que acaso después de como me has evitado, después de las cosas que me has llegado a decir... me dijeras que tú también... me sonaría falso. Como tus "ojalá que te vaya bien". Falso, simplemente falso. Y ahora cada vez que alguien me dice "ojalá que te vaya bien" me molesta. No quiero que pase lo mismo con el "te echo de menos".
Todavía tengo que darte una respuesta a tú "¿cómo estás?".
Intento convencerme a mí misma de que tal vez, son solo inventos míos. Al fin y al cabo, es un simple "¿cómo estás?", no tiene porque haber nada malo detrás. Tan solo una persona que en una tarde de melancolía se acordó de mí... quizás haya encontrado una carta que le escribí tiempo atrás, quizás haya visto alguna foto nuestra juntos (si es que acaso conservó alguna...). Quizás no haya una mente retorcida preguntándome, quizás sea su corazón el que pregunta por mí.
Por eso sigo ahí. Por eso no me he dado media vuelta y sigo ahí. Porque sigues siendo tú. Quizás no seamos los mismos nosotros... pero yo sigo siendo yo. Y tú sigues siendo tú
"Estoy bien" es lo único que me sale decirte. Me trago todo el resto y te suelto esas dos palabras que ya por costumbre salen tras escuchar aquella pregunta. 
Sí, sí... ya lo sé. Suelto esas dos palabras y soy un jarrón roto. ¿Pero qué más da? Tú ya no eres quien puede reconstruirme.

Y desde  luego, tampoco te dejaré ser quien haga polvo mis pedazos.

1 comentario:

  1. me ha encantado tu entrada... en este mismo momento me identifico un monton con tus palabras.. estoy pasando por lo mismo que tu... o quizá sea parecido... yo tambien tengo un blog donde pongo mis inquietudes...
    bueno un beso y que sepas que todo pasa... pero no todo vuelve a ser lo mismo..

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