miércoles, 28 de marzo de 2012

••• You wasn't there.

Publicado por Proximaati en 5:54
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¿Ves esta foto? Yo aquí, parada frente al mar.
Resulta que estaba ante aquella inmensidad, y empecé a tomar piedras, y con un poco de irá y con otro poco de tristeza, las arrojaba con violencia, para que pegaran contra las olas, para reclamarle al océano su infinitud que me hace notar la gran distancia que me separa de ti, por estar ahí y hacerme sentir tan pequeña, tan nada, tan lejana.
Estaba furiosa lanzando piedras, las tiraba con muchísima fuerza, como con ganas de que en una de esas, se soltara mi corazón y llegara medio volando y medio nadando, del otro lado, allí donde tú estás, allí donde tú esperaras.
Sin embargo, lo único que se soltó fue mi pulsera, aquella que tú un día me regalaste, ¿recuerdas? Con perlas y piedras turquesas. Se soltó y se rompió. Y lo vi como si fuera en cámara lenta, todas las pequeñas piezas flotando en el aire, y de pronto: plaf. Perdidos en la inmensidad. Desesperada, me puse a buscarlas, mas encontré sólo dos o tres perlas.
Y todo lo demás se hundió.
Y todo lo demás se olvidó.
Y me quedé con la muñeca desnuda mirando al mar.
Y no sé por qué, ni sé cómo, me di cuenta de que tú no estábas del otro lado. Que yo te mandé mi corazón hace tiempo y tú nunca lo recibiste... lo dejaste hundir. Lo olvidaste. Pues tú no me estabas esperando.
Y yo me quedé con el pecho desnudo mirando al mar...

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miércoles, 28 de marzo de 2012

••• You wasn't there.

¿Ves esta foto? Yo aquí, parada frente al mar.
Resulta que estaba ante aquella inmensidad, y empecé a tomar piedras, y con un poco de irá y con otro poco de tristeza, las arrojaba con violencia, para que pegaran contra las olas, para reclamarle al océano su infinitud que me hace notar la gran distancia que me separa de ti, por estar ahí y hacerme sentir tan pequeña, tan nada, tan lejana.
Estaba furiosa lanzando piedras, las tiraba con muchísima fuerza, como con ganas de que en una de esas, se soltara mi corazón y llegara medio volando y medio nadando, del otro lado, allí donde tú estás, allí donde tú esperaras.
Sin embargo, lo único que se soltó fue mi pulsera, aquella que tú un día me regalaste, ¿recuerdas? Con perlas y piedras turquesas. Se soltó y se rompió. Y lo vi como si fuera en cámara lenta, todas las pequeñas piezas flotando en el aire, y de pronto: plaf. Perdidos en la inmensidad. Desesperada, me puse a buscarlas, mas encontré sólo dos o tres perlas.
Y todo lo demás se hundió.
Y todo lo demás se olvidó.
Y me quedé con la muñeca desnuda mirando al mar.
Y no sé por qué, ni sé cómo, me di cuenta de que tú no estábas del otro lado. Que yo te mandé mi corazón hace tiempo y tú nunca lo recibiste... lo dejaste hundir. Lo olvidaste. Pues tú no me estabas esperando.
Y yo me quedé con el pecho desnudo mirando al mar...

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